María Elvira Zúñiga, CREAS: “Las estadísticas dicen que es necesario unirse al sector productivo”

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María Elvira Zúñiga, CREAS: “Las estadísticas dicen que es necesario unirse al sector productivo”

Uno de los métodos de transferir conocimiento y que éste aporte al desarrollo de la sociedad, es cuando se uno al trabajo de empresas generadoras de productos o servicios. Nos reunimos con María Elvira Zúñiga, directora ejecutiva del CREAS para conversar sobre estas temáticas y la relevancia del nicho de estudios alimentación y la salud para el mercado. 

María Elvira Zúñiga, CREAS: “Las estadísticas dicen que es necesario unirse al sector productivo”

El Centro Regional de Estudios en Alimentos y Salud, es una iniciativa levantada por un grupo de investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Universidad de Valparaíso, Universidad Técnica Federico Santa María y el Instituto de Investigaciones Agropecuaria, con el apoyo de Corfo. El principal objetivo del CREAS es convertirse en una plataforma de excelencia en el estudio de productos y procesos alimentarios, fortaleciendo la I+D+i regional, la competitividad del sector y articular la vinculación de la ciencia con las empresas públicas o privadas.

María Elvira Zúñiga, directora ejecutiva de la institución, comentó a Chrysalis la relevancia de la unión del sector productivo y los investigadores, entendiéndola como un aporte al desarrollo de la ciencia y un impulso a su transferencia. Conoce más detalles de esta conversación a continuación. 

¿De qué manera aporta el aumento de la formulación de proyectos de I+d+i en la creación de empresas tecnológicos?

Aporta bastante en la medida que sean proyectos aplicados, porque los proyectos netamente científicos solo se quedan dentro de ese ámbito y tienen como propósito descubrir el conocimiento. En los proyecto de aplicación, una vez que tú tienes el saber, buscas traducirlo y aplicarlo, de esta manera vas buscando socios que puedan realizar esta labor, porque normalmente uno está más dedicado al área de la investigación y el desarrollo, pero no al sector de la innovación, por lo tanto tú vas buscando asociarte con innovadores que  puedan realmente llevar al concreto este conocimiento.

Mientras se va avanzando en la cadena de creación y aplicación de conocimientos, te vas acercando más al emprendimiento, dándose muchos casos en los que generas un cierto conocimiento y en la medida que tú vas viendo que éste tiene un potencial económico, se pueden llevar las investigaciones a spin-off, a buscar socios que deseen participar, y hacer un negocio del conocimiento que se ha creado, por lo tanto, la creación de proyectos o la formulación de proyectos, fomenta muchísimo el ir emprendiendo.

¿La formulación de un proyecto de investigación es recomendable que se haga a la par con una empresa o con alguna necesidad de una empresa?

En las primeras etapas no es necesario porque allí se manifiesta la búsqueda de conocimiento, o sea, yo estoy pensando en un grupo de investigación que es dueño del conocimiento y no de otro ha captado un conocimiento y lo esté aplicando. En la primera etapa, además, el riesgo es muy alto, entonces hoy en día por lo menos en Chile, las empresas no arriesgan mucha plata en creación de conocimiento o en negocios, ya que no tienen la capacidad para ello, pero en la medida que tú ya vas avanzando en los conocimientos y los riesgos son más pequeños, tú ya tienes muchas más oportunidades con el sector productivo de ofrecerles asociarse o que ellos se arriesguen a esto.

Lo que yo veo es que la asociación con el sector productivo es bastante buena, en la medida que su riesgo no sea tan alto y que el investigador ya tenga un conocimiento más adelantado. Hay casos, muy pocos, de los spin off o emprendimientos reales que no se han contado con sector productivo en el intertanto,  al menos lo han hecho con un inversionista ángel o algo así.  Eso significa otro desafío y que es largo y a lo mejor tan largo como la misma investigación, pero las estadísticas muestran que es necesario unirse al sector productivo.

¿Qué beneficios cree que hay para los investigadores al unirse al sistema productivo?

Cuando te unes al sector productivo empiezas a tener una mirada muy distinta, empiezas a fijarte en pequeños detalles. Primero que todo empiezas a tener un acceso a la información que como investigador no tienes, porque las empresas tienen datos comerciales sobre la competencia, sobre los nuevos productos que están en el mercado, que uno como investigador no está al tanto, por lo tanto es fundamental para saber cómo se doy el salto en otros aspectos de la investigación. Todo esto es una complementación tremenda para todos aquellos que hacemos investigación aplicada, como también para el sector productivo.

En este puente que se hace con la industria ¿Crees que es necesario que el investigador tenga un tipo de preparación en negocios o estudios que le permitan hacer esos lazos?

Es una pregunta un poco difícil de responder, porque el que dirige su estudio a la aplicación, puede acercarse o no a la empresa para aplicar su investigación, sin embargo, tiene que tener la asertividad de entender lo que la empresa quiere, no cuestionarla y comprender que dichas compañías no va a poner un peso a menos reciban algo de valor. No obstante, hay muchos investigadores que no requieren de estudios de negocios o conocimientos muy profundos para entender que se puede desarrollar un proyecto en conjunto con la empresa. En algunos casos también se puede dar la opción de que los investigadores no son los que van a reunirse con la empresa, como ocurre en la gran mayoría del CREAS. Normalmente hay un equipo de gestión que va en conjunto con el investigador al sector productivo. El Investigador sabe lo que quiere lograr y el equipo de gestión va analizando cómo se pueden complementar, establecer el acuerdo de colaboración, bajo qué términos, o hacer los ofrecimientos respectivos, etc. 

¿De qué manera la alimentación y la salud se han configurado como un nicho para levantar empresas de base tecnológica y científica?

Era esperable que esto ocurriera, no puedo decir que uno fue visionario al ‘jugársela’ por un centro de estas características, hay muchas casualidades y suertes. Pero también hay harta visión. Hoy en día miro para atrás y digo, “qué buena decisión”. ¿Y por qué una buena decisión? Primero, porque uno de los focos era considerar que, después del cobre, la segunda potencia exportadora de Chile son los alimentos, segundo ver cómo el país está posicionado en el mundo global en la industria alimentaria donde muchos productos que exportamos están ubicados en 1°, 2° y 3° lugar en varios mercados.

Ahora, dentro del mercado exportador estamos aportándole poco valor a los productos alimenticios, por un lado. Por otro, al estar ubicados en la posición número 15, entre 200, como país exportador de alimentos, este país tan pequeño,  implica que el mundo globalizado tiene confianza en la inocuidad y calidad de los productos chilenos. Además hay mercados que ya están establecidos, entonces hay que aprovechar esta confianza que existe hacia los productos chilenos, pero apliquémosle mayor valor.

A nivel general, ¿Cuáles son las líneas de trabajo del CREAS?

Desde que partimos se veía venir que se habrán dos líneas: una son los alimentos listos para comer (ready to eat), los platos preparados, y la otra son los alimentos funcionales que aportan salud. Y para acá venía la tendencia, las grandes empresas alimentarias del mundo iban por ese camino, es decir, que eso no fue visionario, sino que era una realidad. Nosotros nos fuimos por el lado de aportar salud, con el argumento de darle más valor al alimento y al sector exportador al incorporar salud.

¿Y qué pasa con el mercado de alimentos interno en Chile?

Nos encontramos con un país que es 6° en el mundo en obesidad infantil y que está demasiado atrasado bajo la media mundial en alimentos funcionales.  Además es un país que tiene un retail de alimentos muy grande, pero funcional en su mayoría solo en bebidas dietéticas y los yogurts con probióticos, que ahora además no se puede decir que son funcionales. Por lo tanto, a nivel país nosotros tenemos mucho que aportar en lo que es salud, ya sea ayudando al sector productivo a generar nuevos y más, que aporten un componente de salud. Crear y transferir este tipo de conocimientos es una ayuda a todo el país y su población.